En estos días
en que los nostálgicos
del oro se enseñorean
de los telediarios
yo vuelvo a escribir poesía.
Tal vez sea esta la única
redención o la más
simple de las vacunas
contra las trampas
del catecismo.
(Quizá debí decir
CAPITALISMO).
sábado 4 de septiembre de 2010
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